Investigadores de la Universidad de Granada y del Instituto de la Grasa de Sevilla logran recuperar el 55% de los ácidos grasos volátiles del alperujo mediante electrodiálisis, una técnica que abre la puerta a fabricar bioplásticos y productos cosméticos o farmacéuticos.
Un equipo de investigación de la Universidad de Granada (UGR) y del Instituto de la Grasa de Sevilla (IG-CSIC) ha conseguido obtener ácidos grasos a partir del alperujo, el residuo que se genera al elaborar aceite de oliva. Lo ha hecho aplicando un sistema que usa corriente eléctrica para separar y concentrar moléculas.
Qué se ha conseguido
La técnica, llamada electrodiálisis, actúa como un filtro selectivo que aísla determinados componentes de una mezcla líquida. Aplicada a un fermentado real de alperujo, permitió recuperar el 55% de los ácidos grasos volátiles presentes, un resultado cercano al 60% que se obtiene con mezclas preparadas en laboratorio. Los ácidos grasos volátiles son pequeñas moléculas que se forman durante la fermentación y pueden reutilizarse en aplicaciones industriales.
Según detalla la UGR, el proceso tiene un consumo energético menor que otros métodos. Alcanza una eficiencia eléctrica de corriente del 86%, frente a la destilación, que separa las moléculas con calor, o a los sistemas que usan resinas y requieren productos químicos para desprenderlas después.
Para qué sirve
Las materias primas obtenidas podrían emplearse para fabricar plásticos biodegradables, similares a los de las bolsas compostables, además de productos cosméticos, de higiene o de salud. Entre ellas está el ácido acético, principal componente del vinagre, que en este caso no se destinaría al consumo humano, sino a aplicaciones industriales como la conservación de alimentos o la elaboración de productos de limpieza.
El estudio, publicado en la revista ACS Sustainable Chemistry & Engineering, se enmarca en las estrategias de economía circular y se ha realizado en colaboración con el Instituto IMDEA de Alcalá de Henares. La novedad, según sus responsables, es demostrar por primera vez que la electrodiálisis funciona directamente sobre un fermentado real de alperujo.
Hacia la biorrefinería
Los investigadores plantean una mejora: integrar la tecnología en el propio proceso de fermentación para retirar los compuestos conforme se generan, en lugar de extraerlos después. Esto evitaría su acumulación y aumentaría la productividad. El responsable del proyecto, Antonio Serrano, señala que este modelo convertiría a las almazaras en pequeñas biorrefinerías capaces de obtener otros compuestos de valor industrial junto al aceite de oliva.
El trabajo ha contado con el respaldo del programa Emergia de la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación.