El Centro de Arqueología Subacuática ha terminado quince días de trabajos en el pecio de Cabopino, frente a Marbella, que apuntan a la bricbarca italiana hundida en 1887.
Los restos del barco hundido frente a la costa de Marbella, en la zona de Cabopino, apuntan a que se trata de la bricbarca italiana Garigliano, que naufragó en 1887 durante un temporal. Así lo señala el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), que ha terminado una intervención arqueológica de quince días a través de su Centro de Arqueología Subacuática (CAS).
Qué se ha encontrado
Los trabajos han documentado 34 metros visibles de la estructura del barco. El estudio de la arquitectura naval sigue confirmando que se trata de un buque mercante de transporte transoceánico del último tercio del siglo XIX, que navegaba en las redes comerciales entre Europa y América. La documentación histórica indica que el Garigliano iba de Marsella a Buenos Aires cuando se hundió, y que este tipo de embarcaciones podía alcanzar unos 45 metros de eslora.
La campaña también ha permitido saber cómo quedó el barco tras el naufragio: embarrancó con la proa hacia la playa y una acusada escora hacia babor. Todo apunta a que ambas bandas acabaron abriéndose y cayendo hacia el exterior, posiblemente por el peso de la carga una vez perdida la estabilidad.
Sondeos y carga
En la intervención, en la que ha participado la Universidad de Granada, se han hecho dos sondeos arqueológicos: uno en la proa, junto a la carlinga del trinquete (el apoyo del mástil), y otro en la zona central, junto a uno de los mamparos o tabiques conservados. Además, se han limpiado la banda de estribor y una zona de la carga, donde se ha visto que el barco llevaba distintos niveles de estiba.
Se han identificado cuatro producciones distintas de baldosas en el cargamento. Tres llevan marcas de fabricantes del sur de Francia (Pierre Lançon, Roux B. Martin y A. Remuzat), vinculados a centros productores del área de Marsella y Aubagne en el siglo XIX. También se ha documentado una producción de tejas de Pierre Sacoman, en Saint-Henri de Marsella.
Destaca la localización de 26 barriles. La documentación histórica señala que entre la mercancía del Garigliano había cemento romano, y una de las líneas de investigación será contrastarlo con los restos. Algunos barriles parecen conservar parte de su contenido y se han tomado muestras para determinar su naturaleza. También se han recogido muestras de madera, para identificar las especies usadas en la construcción, y del forro de cobre del casco.
Próximos pasos
El IAPH prevé que en 2027 este centro especializado en patrimonio sumergido haga más inmersiones para profundizar en la investigación, que aún no está concluida. Toda la intervención se ha acompañado de un programa de documentación gráfica y audiovisual, con vídeos en 360 grados y fotogrametría para generar un modelo tridimensional del pecio.
La consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Patricia del Pozo, ha destacado la labor del equipo científico del CAS por «aportar nuevos datos al conocimiento de nuestro pasado común, mediante la investigación de los vestigios históricos que se encuentran en los fondos marinos de las costas andaluzas».